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Terra
La Coctelera

Legalización del Aborto espero comentarios

Actualmente en muchos pasises la ñegalización del aborto es ya un hecho, pero en verdad esto es signo de avance y progreso social, verdaderamente está permitido legislar sobre la vida de aquellos que aun no han nacido y que son considerados "cosas"? no será mas bien que legalizar el aborto es un signo de decandencia y retroceso pues se niega la vida?. 

que piensas tu sobre la legalización del aborto? qué sientes al respecto? estas de acuerdo? si? no? por que?.
en verdad espero sus comentarios

SAN PABLO

San Pablo es el santo de la universalidad. La adminarción y devoción por él comenzaron especialmente por el estudio y la meditación de la Carta a los Romanos. desde entonces la personalidad, la santidad, el corazón, la intimidad con Jesús, su obra en la Dogmática y en la Moral, la huella que dejó en la Iglesia y su celo por todos los pueblos fueron sujetos de meditación. él se manifestó verdaderamente como el Apóstol; por tanto, todo apóstol y todo apostolado podían derivar de él. a San Pablo fue consagrada la Familia (Paulina). Santiago Alberione (AD 64)

Mayo triste y con sabor a coca

Trató de cruzar la calle pero después de unos minutos optó por usar el puente peatonal, cuando estaba a la altura de los postes se detuvo a mirar una volqueta llena de machetes, palas y manos negras; —seguimos siendo esclavos— pensó. Descendió a pasos acelerados y se puso las gafas para ver el número del bus que la llevaría a su casa, allí venía, Transverde número cinco.

¿Tiene más sencillo?

No, señor.

Ahora le doy la vuelta.

Una mano sucia le recibió el billete. Observó el único lugar disponible, trató de acomodarse al lado de una gorda que cargaba bolsas azules pero la mitad de su cuerpo quedó suspendida en el aire.

Intentó repasar las tareas que realizaría el día siguiente pero su vecino, el de la silla de atrás, emitía sonidos extraños que le provocaron náuseas; odiaba a quienes escupían pero más aún a los que tragaban su miseria condensada en flema. Un rato después decidió cederle el puesto a una hablantinosa embarazada que la estaba mareando con su bla, bla, bla; el pobre muchacho que la acompañaba asentía con la cabeza. Tres cuadras después de eso, se bajó y caminó hasta su edificio.

Buenas tardes, señorita, aquí están sus facturas.

Buenas, ¿ha venido alguien a buscarme?

Sí, vinieron los de la empresa de televisión por cable y dijeron que volverían el sábado a las diez de la mañana.

Gracias.

Al entrar al apartamento, encendió la luz y mientras abría la nevera, recordó que no había comprado leche, tendría que tomar café negro a pesar de la gastritis. Se quitó el brasier sin desprenderse la blusa, botó los zapatos y activó el contestador telefónico: "Gracias por llamar a su contestador Vox, usted no tiene mensajes nuevos".

Se recostó en el sillón y al contemplar el reloj de la pared, justo el que está al lado del comedor, se dio cuenta de todo el tiempo que tenía para sí misma; podría leer, ver televisión o simplemente quedarse allí, quietica y en silencio, sin tener que contestar el teléfono o hacer una llamada de rutina: "¿Cómo estás? Bien, sí muy bien, me quedé en la oficina veinte minutos más de lo normal, no, no, cómo se te ocurre, el colectivo se demoró en pasar y tuve que venirme en bus de los baratos, en uno de esos que para dos veces por cuadra; ¿mañana? no, nada en especial, pensaba ir a visitar a mi mamá, pero si quiere venir está bien, la llamo y le digo que otro día nos vemos. Listo, hablamos más tarde o mañana temprano, chao, besos, te quiero mucho".

En lugar de un novio, necesitaba un amante para los fines de semana, o mejor, para la noche del viernes, alguien que la esperara a la hora en que las calles de la ciudad inician un recreo de cuarenta y ocho horas ambientado por música, risas, rumba, licor, sexo... Un amante que la llevara a comer, que masajeara sus pies, le besara la espalda, le rascara la cabeza, lamiera su pubis, le diera un pico en la frente y se marchara sin la promesa de una llamada. "Se busca amante vigoroso, alegre, descomplicado, 1,70 de estatura, entre 30 y 35 años de edad. Liliana24@tutopia.com. De pronto le dio risa de la gran mentira que estaba maquinando, era imposible inventarse la felicidad sin él y sin sus besos con sabor a Coca-Cola; tomó el calendario y contó casilla por casilla los días que faltaban para que regresara.

IRAMUCO

El Pueblo de Irámuco, fue fundado por la tribu purepecha que se aparto de la Azteca en un recorrido hacia el centro del País. Su nombre original fue “IMURAC” que quiere decir: “Colina que entra en el Lago”. El origen de lo que es actualmente Irámuco, es hasta en lo que se conoce hoy como el cerro de San Pedro, que es precisamente una elevación que entra en el Lago de Cuitzeo. El pueblo fue fundado por GUATIMURAC, príncipe que gobernó los dominios de “IMURAC” hijo del príncipe GUATZARIPERO y Sobrino del Rey CALZONTZIN. GUATIMURAC Significa “Príncipe de a colina que entra en el Lago. A este dominio correspondía todo el lago en el extremo oriente, en dirección Norte, hasta los cerros de “TEPOMAC” (el más alto) y al Sur del lago de Cuitzeo. Dentro del lago existen islas que eran usadas por los fundadores de Irámuco, con diversos fines, principalmente como defensa contra los ataques de otras tribus y para guardar semillas y otros alimentos

Hombres

Hombres pisoteando su mundo

hombre cubiertos de alegrías
y dolores, hombres que aguardan
el cielo entre clamores.
Hombres que con la palabra
hirieron el cielo, privadose de tan
glorioso medio.
Ahora vagan en el mundo
de la demencia, queriendo
explicar la pobreza y la guerra.
Buscan el lugar de clausura de
la melancolía y la angustia,
buscan en la razón, buscan
en la fe, lo único que encuentran 
son mentiras que los conducen a la
locura.

Los momentos mas felices la zozobra deja su rastro no

En los momentos más felices que la zozobra deja su rastro. No podría ser de otro modo. Ocurre que luego de salvar la distancia y fijar nuestro deseo en el barro, las palpitaciones se extienden como el crepúsculo que siempre esperamos y antes de que cruce la dama de la noche, nuestra conciencia advierte el infinito.

Carta V

Roma, 29 de octubre de 1903
Querido señor:
He recibido en Florencia su carta del 29 de agosto. han pasado dos meses y le contesto apenas. Disculpe el retardo, pero no me agrada escribir mientras viajo. Para escribir no me basta con el material indispensable; necesito también un poco de silencio y aislamiento en una hora propicia.
Hemos llegado a Roma hace seis semanas en una estación en la que la ciudad está todavía vacía, hirviente, y como maldita a causa de la fiebre. Estas circunstancias y las dificultades de instalación nos han mantenido en una interminable inquietud. Ser extranjeros pesa sobre nosotros con toda la definitividad de lo extraño. A esto hay que agregar que Roma (cuando aún se la desconoce) hunde durante los primeros días en una tristeza abrumadora, que viene del aliento de museo insulso y sin vida, que exhala desde la multitud de sus pasados a los que se ha exhumado.
El presente, tan mediocre, se nutre de ellos, tan penosamente conservados, gracias a los empellones entre filólogos, sabios y visitantes tradicionales de Italia sobre esos objetos que se deshacen y desfiguran.
Todas esas cosas son vestigios que yacen ahí por azar, que pertenecen a otro tiempo, a una vida que no es la nuestra. En fin, después de semanas de defendernos cotidianamente, se encuentra el camino hacia uno mismo, todavía un poco estupefacto. Se dice uno: no, aquí no hay más belleza que en otras partes. Todas esas obras que rodean con su culto generaciones sucesivas, que las manos de artistas incapaces han pulido y restaurado, carecen de significación, de existencia, de corazón, de valor. Si tal cantidad de belleza está aquí, es que en todas partes hay una cantidad igual de belleza. Las aguas, llenas de vida, vienen a la ciudad por sus viejos acueductos, danzan en grandes vasos de piedra blanca en las plazas numerosas; se esconden en vastas y profundas vasijas: su ruido diurno se convierte en un canto nocturno, durante la noche majestuosa y estrellada, y dulce, bajo las caricias del viento. Hay aquí jardines, inolvidables paseos, escaleras trazadas por Miguel Ángel, semejantes a cascadas, amplias en su caída -cada escalón nace del anterior peldaño, como una ola de otra ola-. Ante tales emociones uno debe salvarse a sí mismo de la multitud invasora que habla y presume (y cómo locuaz). Lentamente se aprende a reconocer las cosas extrañas o la durabilidad de lo eterno, a lo que podemos amar; la soledad de la que podemos participar en silencio. Todavía vivo en la ciudad, sobre el Capitolio, no muy lejos de la más bella estatua ecuestre que nos ha legado el antiguo arte romano: la de Marco aurelio. Pero en algunas semanas me mudaré a un lugar sencillo y tranquilo, un viejo templo perdido  en el fondo de un gran parque, cerrado al ruido y a las tentaciones de la urbe. Ahí pasaré todo el invierno y gozaré de ese gran silencio en el que aguardo el regalo de las horas plenas y buenas...
 Rainer María Rilke